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domingo, 4 de septiembre de 2011

La Serenata

“La serenata

Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que albando la toca
las altas suenas campanan;
y que los rebuznos burran,
y que los gorjeos pajaran
y que los silbos serenan
y que los gruños marrarían
v que la aurorada rosa
los extensos cloros campa,
periantio líquidas viertas
cual yo lagrimo derramas
y (fiando de tirito
si bien el abrasa aliñada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.
Tú en tanto duerma tranquiles
en tu rega earnalada
ingratándote así burla
de las amas del que te ansia.
¡Oh, venlánate a tu asoma!
¡Persiane un poco la abra
v suspire los recibos
que esta pobra exhale alma!
Ven, endecha las escuchas
en que mi exhala se alma
que un milicio de músicas
me flauta con su compaña,
en tinieblo de las medias
de esta madruga oscurada.
Ven y haz miradar tus brillas
a fin de angustiar mis calmas.
Ésas tus arcas son cejos
con que flechando disparas.
Cupido peche mi hiero
y ante tus postras me planta.
Tus estrellos son dos ojas,
tus rosos son como labias,
tus perles son como dientas,
tu palme como una talla,
tu cisne corno el de un cuello,
un garganto tu alabastra,
tus tornos hechos a brazo,
tu reinar como el de un anda.
Y por eso horo a estas vengas
a rejar ¡unto a tus cantas
¡y a suspirar mis exhalos
v  “Tus estrellos son dos ojas, / tus rosos son como labias”

 

El escritor y político colombiano José Manuel Marroquín. Óleo de Ricardo Acevedo Bernal (1903).

José Manuel Marroquín fue presidente de Colombia entre 1900 y 1904; también (y contra el sentido común, que indica que debería escogerse a los presidentes en el ámbito de otras profesiones) fue escritor. Publicó buena parte de su obra bajo los pseudónimos Gonzalo González de la Gonzalera, Pedro Pérez de Perales y El Parlanchín Entremetido (sic) y fue autor de un Tratado completo de ortografía castellana (1858), de unas Lecciones elementales de retórica y poética (1882) y un Diccionario ortográfico (1888); afortunadamente, también de varias obras historiográficas y de las novelas Blas Gil (1896), Entre primos y El moro (ambas de 1897), la última considerada su mejor obra, y Amores y leyes (1898). También fue poeta ocasional, de lo que dan testimonio el conocido poema “La perrilla” y el desopilante “La serenata”, que reproducimos a continuación en la versión recogida por Ricardo Bada en un artículo publicado en el último número de la Revista de Occidente. Quizás haya que achacarle a su interés por la poesía absurda una gestión gubernamental pésima para Colombia: Marroquín derrocó al octogenario Manuel Antonio Sanclemente, con el que había llegado al poder, y lo encarceló y mandó torturarlo hasta que firmara su dimisión, se vio envuelto en una guerra civil silenciosa con facciones revolucionarias y perdió Panamá.

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